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La ventajas de tener un mobiliario flexible

Decorar un espacio reducido —un departamento, por ejemplo— puede ser muy desafiante. La elección de muebles, sobre todo, se ve seriamente limitada. ¿Cómo hacer para ocupar de manera funcional ese living tan pequeño? ¿Tendrás que conformarte con un único sofá de dos plazas, puesto lo más cerca posible de la pared?

Por supuesto, existen muchas posibilidades, que dependen en parte del uso que hagas del lugar, del presupuesto disponible y del estilo elegido. Sin embargo, lo cierto es que en varias ocasiones un sofá tradicional, familiar, puede ser más un problema que una solución. Allí es donde hace su aparición el mobiliario flexible.

¿Qué es el mobiliario flexible?

Un mobiliario flexible es aquel que puede cambiar fácilmente su disposición. Si estamos hablando de sofás, entonces nos referimos a los seccionales, largos sillones construidos a partir de módulos independientes. Lo más común es que esos sillones tomen forma de “L”, pero hay muchísimas más posibilidades: ángulo recto, ángulo obtuso, “U”, y muchas más.

Lo que nos interesa de este tipo de sillón es precisamente su modularidad. En general, los módulos son unidades individuales, livianas y desplazables, apenas más pesadas que una silla ordinaria. Eso significa que, con un poco de ingenio, podemos lograr que un único sillón adopte distintas posiciones, dependiendo, por ejemplo, del uso que se le está dando al salón. ¡Hay un mundo de posibilidades!

Sofá vs. seccionales

A la hora de comparar sofás y seccionales, no se trata de casarse con un estilo en particular, sino de elegir el que se adapчte mejor a tus necesidades. Cada tipo de mueble tiene sus propias virtudes, y no tiene sentido negarlas. Pero es importante tener presentes las diferencias.

En términos de precio neto, lo cierto es que los sofás suelen ser más baratos que los seccionales. Sin embargo, hay un pequeño detalle: los seccionales, por su forma angular y por su modularidad, permiten construir un living casi por sí mismos. No es posible mantener una conversación cara a cara en un sofá clásico —o es muy incómodo—, pero sí en un seccional, ya sea aprovechando el ángulo de una “L” o separando los módulos. Así que, si piensas “cerrar” tu sala de estar con alguna otra pieza de mobiliario, como una silla o un sillón individual, quizás deberías añadir eso al costo inicial de tu sofá.

 

A su vez, está el asunto del espacio. Aquí, la variable principal no es tanto el tipo de mueble como ¡tu ingenio! Porque el problema es el mismo: un sofá clásico es más pequeño que un seccional, pero, si piensas complementarlo con otro mueble, esa diferencia desaparece. Así que ya sabes: ¡cinta métrica, lápiz y papel!

Finalmente, está la cuestión de la funcionalidad y la adaptabilidad. En este sentido, sí podemos establecer un claro ganador: el seccional. Su modularidad permite muchos más usos, y una flexibilidad mucho mayor, que la de cualquier sillón. Por supuesto, esta variable puede no ser tu prioridad; quizás tu living solo necesita una única formación estable. Pero si lo que buscas es un espacio dinámico, que se adapte a varios usos, un sillón modular te será más útil.

Conclusión

El mobiliario flexible tiene muchas virtudes. Permite, por un lado, solucionar la decoración de un living con un único sofá. Por el otro, también es más adaptable: los módulos de un seccional pueden acomodarse de distintas formas en distintos momentos del día, de acuerdo a tus necesidades. Las tendencias smart, de uso inteligente del espacio, están de moda hoy en día, así que no creas que estás sacrificando estilo por funcionalidad. ¡Nada más elegante que aprovechar bien el espacio!